El régimen venezolano se ha venido
hundiendo en un desprestigio internacional profundo. Durante muchos años
utilizó el petróleo como “punta de lanza” para afianzar sus posiciones
geopolíticas y, además -según el Plan de la Patria- para procurar “la paz
interplanetaria” y “la salvación de la especie humana”.
Afectado por una seguidilla de fracasos
geopolíticos, el régimen ya no puede aspirar a metas tan grandilocuentes.
Recapitulemos:
A raíz del “impeachment” de Fernando Lugo
en Paraguay en el 2012, la cofradía del Foro de Sao Paulo representada por
Dilma, Cristina Kirshner y Pepe Mujica se las arregló entre gallos y media
noche para meter de contrabando al régimen venezolano en el MERCOSUR. Pero, al
no cumplir con los compromisos que adquirió, hoy se le niega la presidencia pro
tempore de la organización. ¡Qué bochorno!
Lo mismo en el caso de UNASUR. Chávez,
Lula y Kirshner la concibieron como un foro continental que marginase a EEUU y
Canadá, poniéndola al servicio de sus intereses y designando un Secretario
General manejable. El último nombrado con esa característica fue Ernesto Samper
cuyo período vence este mes. Conocedor de que no cuenta con los votos
requeridos para su reelección, Samper anuncia su retiro. Dados los nuevos
vientos políticos en la región, no parece probable que quien lo remplace pueda
ser una figura sumisa al régimen venezolano. Otro fracaso más.
En la OEA -que el gobierno de Caracas
manejó a su antojo gracias a los subsidios petroleros a través de Petrocaribe y
Petroamérica- la situación se les ha tornado adversa. El informe presentado por
el Secretario General Almagro desencadenó, con 20 votos a favor, los mecanismos
que pudieran llevar a la aplicación de la Cláusula Democrática Interamericana.
Además, 15 de sus miembros solicitaron el Revocatorio sin más demoras.
En la ONU el Secretario General Ban
Ki-moon ha declarado -para horror del régimen- que en Venezuela existe una
severa crisis humanitaria. Y están las denuncias de la Unión Europea y la
posición de la OPEP, donde Venezuela ha perdido toda influencia.
Basten los ejemplos anteriores para
evidenciar el aislamiento del régimen. Ya no tiene acceso a financiamientos
internacionales. Ya todo el mundo conoce que la democracia venezolana no existe
y sabe de los presos políticos y del colapso de la economía.
Recurre entonces el gobierno a la única
jugada que le queda para maquillar su maltrecha reputación: La Cumbre de los
Países No Alineados. Veamos en qué consiste esta organización:
Fue creada en plena guerra fría. Incluía
países que no estaban alineados ni con EEUU ni con la URSS. Su primera cumbre
se celebró en Belgrado en 1961, como parte de la estrategia de “no alineación”
del Mariscal Tito para Yugoslavia. Después del derrumbe del bloque soviético en
1989 y la disolución misma de la URSS en 1991, los objetivos del movimiento
perdieron mucho de su razón de ser.
El Movimiento de Países No Alineados no
cuenta con una carta fundacional, ni reglas formales de funcionamiento, ni
cuenta con una sede, ni una estructura administrativa, ni una Secretaría, ni
fondos de sus miembros. Tampoco cuenta con una línea política definida. La
presidencia es ocupada por el país anfitrión hasta la celebración de la Cumbre
siguiente.
Algunas de las últimas cumbres
ocurrieron en Irán, Cuba, Zimbabwe, Argelia, Egipto, Malasia, etc. Algunos
lucen alineados, pero contra la democracia y los DDHH.
Cuba es quizá el país que mejor ha
sabido utilizar este movimiento y quien hoy le vende su experticia al gobierno
venezolano. Alguien dijo alguna vez que así como la Organización del Miss
Universo era un negocio de Donald Trump, el Movimiento de los No Alineados es
un negocio de La Habana.
Al finalizar cada cumbre, se elabora un
documento público donde se exponen las posiciones de los participantes. Menos
conocido es un documento paralelo donde los participantes dejan constancia de
sus discrepancias.
La Cumbre de los No Alineados sólo sirve
para cumplir objetivos de carácter propagandístico. No tiene resoluciones que
obliguen a nadie. En el caso de la Cumbre de Margarita la publicidad del
régimen será pletórica.
No sé, sin embargo, cuan abundante será
la asistencia de personajes relevantes y estoy seguro de que los venezolanos
rechazarán el costo de ese show que alcanzará a cientos de millones de dólares.
La isla está siendo tomada, no solo militarmente, sino además por una barra de
miles de colectivos transportados especialmente para la ocasión. Las
autoridades están haciendo lo indecible por aislar a los asistentes de la dura
realidad que vive el país. Incluso se ha prohibido la venta de pasajes a los
diputados venezolanos para impedir que la Asamblea Nacional sesione en
Margarita, así como también los vuelos a la isla.
Me temo que la indignación de los
margariteños -aún impactados por los sucesos de Villa Rosa- será tal, que al
régimen le puede salir el tiro por la culata.
petoha@gmail.com
@josetorohardy
EP Mundo


