Perrocalenteros y taxistas también
hacen uso de la tecnología para captar más clientes y protegerse de los asaltos
Debido a su rutina, Johan Noriega
recurre frecuentemente a los puestos de perros calientes para almorzar.
Anteriormente debía cargar una gran
cantidad de billetes, pero ahora le basta con conseguir un perrocalentero
que tenga punto de venta. “Desde hace unos cuatro meses he visto que algunos
perreros los tienen. Es algo muy positivo porque todo ha subido y así uno no
tiene que llevar tanto efectivo, y es más seguro”, afirmó. Para quienes
trabajan en este ramo la alternativa también los beneficia porque están menos
expuestos a los asaltos y sus ventas han aumentado. “Antes de tener el punto
las ventas estaban muy bajas, pero luego de colocarlo subieron 40% en tres
meses. Además, los robos disminuyeron porque no cargamos mucho efectivo
encima”, dijo el dueño de un puesto de perros calientes en La California.
En otro kiosco de la misma zona
el encargado estuvo de acuerdo. “El punto le da más facilidad a los clientes y
a uno. Si vienes con tu familia y compras 3 o 4 hamburguesas no es fácil pagar
20.000 bolívares en efectivo”, indicó.
Al igual que Noriega, otros
consumidores encuentran los mismos beneficios. “Estoy de acuerdo porque es más
fácil pagar. Si me da hambre en la calle no tengo que buscar un cajero para
sacar dinero”, dijo otro usuario.
La dueña de un puesto en Altamira
contó que lleva mes y medio con el punto y sus ventas se han incrementado 100%.
“Por seguridad, la gente evita tener mucho efectivo y hoy cualquier cosa pasa
de 1.000 bolívares. Con el punto pueden pagar y también usar sus tarjetas del
bono alimentación”.
Quienes suelen comprar en estos
sitios también están de acuerdo con la medida. “Es bueno porque así se hace más
cómodo y no cargas mucho efectivo. Tan solo tener 1.000 bolívares es un puñado
de papeles. En cambio el punto es más accesible y seguro porque no te roban”,
aseveró Antonio Andrade.
Incluso la línea de taxis Bello
Campo, en la avenida Mohedano, tiene un punto de venta inalámbrico. “Nos ha ido
bien porque la gente no puede llevar tantos billetes consigo. Son muchos y
valen poco. En 5 meses las carreras han aumentado 20%”, expresó el encargado.
Sus compañeros concuerdan con él.
Afirmaron que se sienten más cómodos; así no tienen tanto dinero efectivo en
sus carritos.
En alquiler. A pesar de que
reciben los beneficios del punto de venta, la mayoría no lo obtuvo por medio de
un banco. En su lugar, lo alquilan a un particular a quien le cancelan
comisiones entre 5% y 10% de lo que ganen durante el día de trabajo. “Nos encontramos
en gestiones con el banco, pero aún no los entregan. Tenemos un punto que le
alquilamos a un señor que nos cobra 5% de lo que ganemos”, añadió el encargado
del puesto de perrocalenteros en La California.
Igual ocurre con los demás
kioscos. “Este punto es alquilado. Quiero uno que sea mío, pero no me lo han
entregado. A la dueña del punto le pago 10% de lo que hago diario”, dijo la
propietaria de uno de los puestos que están ubicado en Altamira. Sin embargo,
hay otros que sí tienen puntos propios. “Yo hice las gestiones en el banco y me
lo dieron hace como un mes”, indicó la dueña de otro kiosco en la zona.

