Standard & Poor’s señaló que considera “la oferta como un
canje de deuda desventajoso, más que puramente oportunista”. Sin el canje,
PDVSA tendría que desembolsar 2 millardos de dólares en noviembre de este año y
5 millardos en 2017
En un intento por aliviar la
carga que supone el pago de deuda, PDVSA propuso a los inversionistas una
operación de canje, es decir, cambiarle los títulos que vencen por completo en
2017 y que la obligan a pagar 2 millardos de dólares el próximo dos de
noviembre y 5 millardos el año entrante, por otro bono que expira en 2020.
El nuevo bono que ofrece PDVSA
reporta un interés anual de 8,5%, que es igual al que ya poseen los bonos que
vencen en noviembre del próximo año, pero superior respecto al 5,25% que
reportan los títulos que expiran en abril.
PDVSA no está dispuesta a
incrementar la deuda. Los bonos de 2017 serán canjeados por otro título que
vence en 2020 con el mismo monto. Los inversionistas tienen hasta el 29 de
septiembre a las cinco de la tarde para aceptar esta condición. Vencido este
plazo, ofrecerá 950 dólares por cada mil dólares.
Para aumentar el atractivo de
la oferta, PDVSA ofrece como garantía el 50,1% de las acciones de Citgo, una
compañía que se ha endeudado en los últimos años y que la mayoría de los
analistas considera un escudo poco confiable.
Si el canje fuese todo un
éxito, PDVSA solo tendría que cancelar el próximo año 1,7 millardos de dólares
por vencimientos de deuda. Si solo logra canjear la mitad de los bonos, tendrá
que desembolsar 3,4 millardos.
La
calificación
Dos de las más importantes
agencias calificadoras de riesgo en la economía global han emitido reportes que
no ayudan a motivar al mercado que, hasta ahora, no ha dado muestras de mirar
con simpatía a la oferta de PDVSA. De hecho, los bonos de la empresa perdieron
valor tras el anuncio del canje.
En un reporte citado por Reuters, Standard &
Poor’s afirma que el canje puede ser visto como el preámbulo a un
incumplimiento de pago o default:
“Consideramos la oferta como un canje de deuda desventajoso, más que puramente
oportunista, dada las desafiantes condiciones operativas actuales y los
significativos vencimientos de deuda que enfrenta PDVSA, y que muy
probablemente conducirán a undefault convencional cuando las notas
existentes venzan”.
“La perspectiva es negativa, lo
que refleja una rebaja si la empresa completa la oferta de canje, que
clasificamos como equivalente a un incumplimiento”, dijo Standard & Poor’s.
Al mismo tiempo, Fitch indicó
que espera darle una calificación “CCC” al nuevo bono que emitirá PDVSA, lo que
“sugiere una posibilidad real de moratoria”. Fitch basa su calificación en que
PDVSA está fuertemente ligada al gobierno venezolano, quien posee una posición
débil de reservas internacionales, distorsiones macroeconómicas crecientes,
incertidumbre política y poca transparencia.
Fitch señala que la liquidez de
PDVSA no es la adecuada por el descenso de los precios del petróleo y las transferencias
que hace al gobierno. En diciembre de 2015, PDVSA reportó que contaba con una
posición en efectivo de 5.800.000. 000 de dólares, versus una deuda de corto
plazo de 6.800.000.000.
Añade que la posición de
liquidez actual “es incierta” si se toman en cuenta los pagos de deuda, los
gastos y las transferencias al gobierno por lo que no descarta que sea aún más
débil que la reportada en diciembre de 2015.
Un factor a tomar en cuenta es
que PDVSA enfrenta problemas de producción y por tanto existen dudas sobre
cuánto podría beneficiarse de una eventual recuperación en el precio del
petróleo.
Los datos suministrados de
manera oficial a la OPEP señalan que en agosto de este año Venezuela produjo
2.328.000 barriles de petróleo diariamente, una magnitud que refleja una
importante caída de 10% respecto a los 2. 570.000 barriles reportados en
diciembre del año pasado.
Al tomar en cuenta que la cesta
petrolera venezolana se ha cotizado a un precio promedio de 32,95 dólares en el
año, el declive de 242.000 barriles en la producción diaria implica que, en lo
que va de año, el país dejó de percibir aproximadamente, unos 2 millardos de
dólares.
El presidente de PDVSA, Eulogio
Del Pino, ha asegurado que la empresa cuenta con dinero suficiente para honrar
los compromisos aún si el canje no se efectuase.
“Los tenedores de bonos de
PDVSA saben muy bien que nosotros hemos cumplido con todos los pagos de
intereses y capital en el momento en que estaban comprometidos”, dijo en
declaraciones a medios públicos.
El
concentrado
A partir de 2004, Venezuela
saboreó el boom petrolero más largo de la historia.
Tan solo el bache de 2009-2010 marca una pausa y la población disfrutó de una
constante expansión del consumo, soportada en importaciones, mientras que la
administración de Hugo Chávez estatizó empresas y financió planes de gasto que
necesitaron de un importante incremento de la deuda externa.
Las estadísticas del Banco
Central de Venezuela registran que entre el tercer trimestre de 2004 y el
tercer trimestre de 2015 la deuda en dólares se cuadruplicó y aumentó desde 27
millardos hasta 120 millardos.
El economista Ricardo Villasmil
explica que tomando en cuenta la deuda de PDVSA y la emitida por el Ministerio
de Finanzas, -sin incluir el Fondo Chino- en promedio, durante 2018-2027, el
país debe cancelar anualmente 7 millardos de dólares y en 2017 unos 11
millardos.
El proceso no es nuevo. Entre
mediados de los años 70 y hasta comienzos de la década de los 80, el precio del
barril se disparó y el río de petrodólares que ingresó a las arcas públicas
pavimentó la vía para planes de gasto de tal magnitud que la fortuna quedó
pequeña y los gobiernos de Carlos Andrés Pérez y Luis Herrera Campíns optaron
por endeudarse velozmente.
Sorpresivamente, el precio del
petróleo perdió altura en 1982. La banca internacional cerró el grifo del
financiamiento y en febrero de 1983 el país cayó en una crisis que disparó la
pobreza y sembró la semilla de la inestabilidad política que estallaría en 1989
y 1992.
Víctor Salmerón
@vsalmeron


