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A la salud de los “Empantuflados”


A la salud de los “Empantuflados”


Un venezolano en el extranjero




“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres (…) ¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo!”

 Miguel de Cervantes, en Don Quijote de la Mancha

Cuando se es abogado, se aprende pronto que cuando no se tienen argumentos para rebatir hechos probados, se ataca directamente a quien los denuncia con el fin de desacreditarlo ante quienes lo escuchan. Hugo Chávez conocía muy bien esta suerte de técnica y la utilizó con mucho éxito: logró durante años apartar la atención de un grupo importante de la sociedad venezolana sobre hechos concretos y probados que demostraban el carácter deliberadamente errático de sus políticas, al tiempo que hacía caer en la trampa a sus detractores, que movidos por la necesidad de quedar bien parados frente al público y viéndose atacados, se concentraban más en defenderse a sí mismos que en hacer hincapié en los hechos denunciados.
Hace aproximadamente una semana, Henrique Capriles Radonski -político y abogado- a través de una alocución en internet utilizó la misma técnica que utilizaba Hugo Chávez, esta vez para expresarse de aquellos venezolanos que, en primer lugar, residen en el exterior; en segundo lugar, están en desacuerdo con la forma en que la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ejerce oposición –que no resistencia- contra el gobierno venezolano y que, además, cometen el <<pecado>> de manifestar su desacuerdo, exigiendo de ella acciones distintas a las que ya han demostrado ser infructuosas para lograr un cambio radical de gobierno.
Así, el señor Capriles manifestó estar en desacuerdo con aquellas personas que desde el exterior, desde –según dijo- la comodidad, sentados en un escritorio y <<empantuflados>>, critican la actuación de la MUD y pretenden decirle lo que debe o no hacer. No conforme con esto, pidió que regresaran a Venezuela y se pusieran al frente, puesto que la lucha es –una vez más, según su decir- como la MUD la está dando.
En este sentido, le ruego que no se equivoque, esta columna no la dedico a criticar al señor Capriles, porque, después de todo, un individuo no es más que un individuo, pero una idea expresada por un individuo con carisma –como la Historia lo demuestra- puede arrastrar a las masas, y cuando la idea es errada y carece de fundamento puede llevar a esas masas al desastre.
Ahora bien, si analizamos con detenimiento lo expresado por el señor Capriles en su alocución, los venezolanos que vivimos en el exterior tendríamos derecho a opinar sobre los asuntos de interés nacional si, y solo si, diéramos nuestro apoyo incondicional a la actuación de la MUD en los términos que ella decida, y si abrimos la boca solamente para repetir lo que ella dice. De lo contrario, deberíamos callar o, en el mejor de los casos, regresar y “ponernos al frente”.

Ahora bien, dejando de lado hasta el más válido de los argumentos jurídicos –porque los hay de sobra en la Constitución para tirar al techo-, yo le pregunto a usted, estimado lector, que despidió y sigue despidiendo a su hijo –o a sus hijos-, familiares, amigos o conocidos en el aeropuerto: ¿De verdad cree que quienes se van no tienen derecho a opinar a menos que estén totalmente de acuerdo con la actuación de la MUD? ¿Acaso dejan de ser venezolanos por vivir en el exterior –quién sabe en qué condiciones- y estar en desacuerdo con la forma en que la oposición oficial ha venido actuando? ¿Conoce usted a un exiliado? ¿Conoce usted a un emigrante venezolano? ¿De verdad le parece que viven cómodamente, <<empantuflados>> como se les llamó y  tras un escritorio? ¿Y qué sucedería si regresaran?
Y si comparamos la afirmación anterior con el ejemplo más reciente de la Historia de Venezuela tendríamos que preguntarnos ¿Acaso esa no es la misma posición que sostenía Hugo Chávez?: O estás de acuerdo conmigo o estás contra mí, y si estás contra mí eres de los malos, así que debes ser callado y/o excluido.
Y como si fuera poco, como ya se ha dicho y como hacía Hugo Chávez, se le dicea la gente que aporte ideas y se ponga al frente. La pregunta aquí es ¿En serio? ¿Qué permitió la MUD que le sucediera a Leopoldo López cuando quiso asumir el liderazgo? ¿Acaso salieron corriendo a defenderlo? Y mejor aún ¿Recuerda usted quienes lo acompañaron a entregarse ante las autoridades? Si lo recuerda, no le quedará más que decir ¡vaya, vaya, qué detallazo! ¿No le parece?

Pero esto no es todo, pues hay un elemento que ni usted, ni yo, ni ningún venezolano debe olvidar: al menos este escribidor, personalmente, aún no ha conocido al primer emigrante venezolano que le haya dicho que vive fuera del país por gusto. Ni uno. Todos los que ha conocido, incluyéndose a sí mismo, viven fuera de su patria porque las circunstancias políticas y socioeconómicas lo obligan.
Es cierto, existen muchos venezolanos que ocupan posiciones de importancia en el exterior, pero esa no es la regla sino la excepción. La gran mayoría de venezolanos que he tenido la oportunidad de conocer por estos lares son profesionales que trabajan muy duro en puestos para los cuales están más que sobre-calificados. He conocido a muchos que van una vez a la semana a las iglesias para abastecerse con donaciones, otros que limpian pisos, sirven mesas, cuidan niños y perros, cambian pañales, hacen tortas, trabajan diez horas al día cortando brócoli, o preparando pollo en una cámara refrigeradora industrial a diez grados bajo cero durante seis días a la semana. Ni hablar de muchos que, no en Canadá sino en los Estados Unidos tienen que vivir en sus carros porque no tienen techo bajo el cual recostar la cabeza, y pare usted de contar.

Luego le pregunto yo a usted ¿Cómo puede alguien decirles a esos venezolanos que no opinen a menos que estén completamente de acuerdo con la MUD? ¿Le ruego que me diga con hechos concretos, por favor, qué acciones de la MUD han permitido frenar, de verdad, las atrocidades del gobierno venezolano? ¿Que ha ganado espacios? Los espacios los ha ganado el hambre y la criminalidad de las que hasta las bases chavistas están hartas, no la MUD ¿Que ganó la Asamblea Nacional? Sí pero ¿Para qué ha servido eso de manera concreta si toda actuación del parlamento es boicoteada por los otros órganos del Poder Público sin que aquél haga nada? ¿Que logró reunir las firmas para el revocatorio? Sí, es cierto, pero aparte de servir para que el gobierno discrimine y persiga a los firmantes, ¿para qué más ha servido? ¿Que logra convocar marchas y concentraciones? Repito, ¿Y cuáles son los resultados concretos de eso? ¿Qué se ha logrado?
La verdad verdadera, como dicen los abogados, es que, como venezolanos, deberíamos comenzar a cuestionarnos con seriedad si la razón por la cual la emigración venezolana se ha potenciado en estos últimos tiempos no es, precisamente, a causa de la ineficacia del liderazgo opositor durante diecisiete años.
Adicionalmente, como se pidió en la alocución en cuestión, podría hablarse de las soluciones a proponer para salir de la crisis actual que vive Venezuela, pero, contrariamente a lo que afirma la MUD, al menos este escribidor no cree en reacciones democráticas de parte de un gobierno que no lo es (usted mantenga la posición que prefiera, pues está en su derecho). Por tanto, hablar de ellas en una columna sería como si los aliados le hubieran anunciado a Hitler el desembarco de Normandía en un periódico. Ante lo evidente no se necesitan anteojos y, como dicen los brujos, lo que se sabe no se pregunta. Que el liderazgo de la MUD se haga el pendejo es otra cosa.
Pero mientras nuestros líderes de oposición mandan a callar a los ausentes, usted permítame, estimado lector, brindar con agua –porque es lo que hay- y una idea a la salud y vida de los <<empantuflados>>, esos hombres y mujeres con el coraje suficiente de no creer en sanedrines ciegamente, que tuvieron el valor de ir a hacer el mundo más allá de las fronteras venezolanas, que fueron y son capaces de perder la vida en busca de la libertad. A ellos quiero dedicar algunos de los Versos Sencillos de José Martí, estadista y poeta cubano, que aunque no venezolano, como todo emigrante, fue sin patria, pero sin amo.
Yo soy un hombre sincero
de donde crece la palma.
Y antes de morirme quiero
echar mis versos del alma
Yo vengo de todas partes,
y hacia todas partes voy;
Arte soy entre las artes,
en los montes, monte soy
(…)
Oculto en mi pecho bravo
la pena que me lo hiere:
El hijo de un pueblo esclavo
vive por él, calla y muere.
Todo es hermoso y constante,
todo es música y razón,
y todo, como el diamante,
antes que luz es carbón.
(…)
Con los pobres de la tierra
quiero yo mi suerte echar:
El arroyo de la sierra
me complace más que el mar
(…)
¡Yo quiero, cuando me muera,
sin patria, pero sin amo
tener en mi losa un ramo
de flores, y una bandera!
(…)
Cultivo una rosa blanca
en julio como en enero,
para el amigo sincero
que me da su mano franca.
Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni oruga cultivo;
cultivo la rosa blanca.



Escrito por: Harold A. Sarracino