Desde que el presidente Nicolás Maduro asumió el poder en
Venezuela, lugar de donde muchos de mis electores orgullosamente provienen, el
país se ha convertido en el epicentro de una debilitante crisis política,
económica y humanitaria. La corrupción flagrante y la política de interés
propio del presidente Maduro han desestabilizado a Venezuela y perjudican a sus
familias.
Los funcionarios de Maduro han abandonado su deber para con
los ciudadanos y sólo sirven a sus propios intereses. Mientras tanto, 30
millones de venezolanos enfrentan apagones continuos, violencia incesante y una
sorprendente falta de alimentos y suministros médicos básicos.
Tenemos la responsabilidad de preservar y defender los
principios y las libertades democráticas en todo el mundo; siendo la
representante del Congreso en el Distrito 23 de la Florida, el cual alberga una
de las comunidades venezolano-estadounidense más grandes del país, tomo en
serio este compromiso.
Por esta razón, a principios de esta semana, unimos fuerzas
con la representante Ileana Ros-Lehtinen y un grupo bipartidista de nuestros
colegas en la Cámara de Representantes para aprobar una resolución denunciando
este régimen corrupto. Esta legislación bipartidista exige que el presidente
Maduro y el gobierno venezolano acaten la Constitución y respeten los derechos
y las libertades de sus ciudadanos.
Continuaremos mostrando nuestro apoyo al pueblo venezolano
exigiéndole a su gobierno que permita la entrega de ayuda humanitaria y al
gobierno de los Estados Unidos pidiéndole que proporcione Estatus de Protección
Temporal (TPS) a los venezolanos en los EEUU, el cual les permitiría extender
su visa sin tener que regresar a su país. Es importante resaltar que esta
resolución está dirigida directamente a la política corrupta del régimen de
Maduro y a la represión que existe tratando de silenciar el generalizado
descontento del país.
Maduro ha detenido a alrededor de 100 presos políticos por
su activismo y al exigir su liberación, debemos utilizar nuestras voces para
hablar por aquéllos que no lo pueden hacer y aplaudir a los que valientemente
ya lo están haciendo.
El año pasado, estuve con Lilian Tintori, esposa del líder
de la oposición, Leopoldo López, y con Patricia de Ceballos, esposa de Daniel
Ceballos. Estas dos mujeres valientes, a pesar del acoso e intimidación del
régimen de Maduro, siguen abogando por sus esposos, que han sido injustamente
encarcelados. Su valentía, y la de muchos de los activistas y periodistas que
arriesgan sus vidas hablando en contra de la corrupción, es una inspiración
para todos aquéllos que valoran la libertad y la democracia en el mundo.
El mundo está con los venezolanos observando y apoyándolos.
El presidente Obama ha condenado el abuso de poder del presidente Maduro y
declaró a su gobierno una amenaza de seguridad nacional. La semana pasada en la
Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente del Perú criticó a
Maduro.
El pueblo venezolano ha dejado en claro que quiere que
Maduro se vaya. Han protestado y votado para que se les escuche; sin embargo y
a pesar de la elección del 2015 dándole la mayoría en el Parlamento del país a
la Mesa de Unidad Democrática (MUD) –integrada por partidos de oposición–, el
régimen sigue obstaculizando el referéndum propuesto por la coalición para
revocar al presidente Maduro. La semana pasada el Consejo Nacional Electoral
dictaminó que, para que un referéndum se lleve a cabo, la MUD debe recolectar
el 20 por ciento de firmas de los 19 millones de votantes registrados en un
período de tres días en el mes de octubre, una meta difícil de lograr debido a
que muchos de los ciudadanos del país viven en áreas muy retiradas de los
centros de votación. Esta semana el secretario de Estado, John Kerry, se
encontró con el presidente Maduro por primera vez y le expresó con sobrada
razón su preocupación en relación al referéndum y la crisis en su país.
Debemos usar nuestras voces y nuestros votos cuando vemos
este tipo de corrupción política y de injusticia que hace daño a los ciudadanos
en cualquier lugar del mundo. Quiero que Maduro sepa que estamos unidos para
oponernos a sus abusos a los derechos humanos, la censura y la corrupción, y
que el mundo observa.
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