Los ciudadanos decidieron en primer lugar no ir a votar para no convalidar el pacto Santos-FARC, batiendo record de abstención en Colombia. Por otra parte, quienes votaron le dieron el triunfo al NO, derrotando así el convenio, originado por Hugo Chávez y los hermanos Castro...
La mayoría de los colombianos rechazaron el acuerdo firmado por el
gobierno de Juan Manuel Santos y Timochenko a nombre de las FARC. Contra todo
pronóstico porque las encuestas daban ganador al SÍ a la muy conveniente y persuasiva
pregunta ¿Apoya el
acuerdo final para terminación del conflicto y construcción de una paz estable
y duradera en Colombia?, los ciudadanos decidieron en primer lugar no ir
a votar para no convalidar el pacto Santos-FARC, batiendo record de abstención
en Colombia. Por otra parte, quienes votaron le dieron el triunfo al NO,
derrotando así el convenio, originado por Hugo Chávez y los hermanos Castro...
¿Qué hizo que los colombianos rechazaran la paz?
Mientras Nicolás Maduro y Roy Chaderton prematuramente cantaban victoria
recordando que Hugo Chávez era el responsable y quien había iniciado el proceso
de conversaciones entre las FARC y el gobierno de Juan Manuel Santos, y en
tanto que Raúl Castro se sentía victorioso y los comandantes de las FARC
estaban seguros que quedarían prácticamente impunes sus crímenes de secuestro,
asesinato, tráfico de drogas y terrorismo, el pueblo colombiano muy en secreto
esperaba el proceso electoral para rechazar una paz con impunidad.
El Plan Castro-chavista
Hugo Chávez estaba convencido junto a Fidel y Raúl Castro que el comunismo,
con un disfraz de “socialismo del siglo 21” podría llegar al poder por
elecciones libres, y perpetuarse en una dictadura con apariencia democrática,
como lo han intentado con algún éxito en Latinoamérica, aunque al final el
pueblo descubre el engaño y los saca del mapa político, como ya ha ocurrido en
Argentina y Brasil y está aconteciendo en Venezuela. Así, Chávez, y los Castro
convencieron a las FARC, ya en la práctica derrotadas militarmente, que
buscaran asumir el poder por la vía electoral, y tentaron y catequizaron al
presidente de Colombia, con cantos de sirena de convertirse en el hombre que
lograra la paz en Colombia.
Las conversaciones se iniciaron en la Habana, Cuba, para que los Castro tuvieran pleno control de las negociaciones, las cuales evidentemente favorecían a las FARC, sobre todo porque les dejaba impunes de los múltiples delitos y violaciones de los derechos humanos, todo a nombre “de la paz”. Incluso, el acuerdo les otorgaba curules en el Congreso colombiano sin pasar por elecciones, y una “justicia” paralela para no enfrentar los códigos penales de la justicia ordinaria. Para colmo, es bueno recordar que ayer se hacía un referéndum “por la paz” como dice la pregunta, pero las FARC ¡No han entregado ninguna arma hasta el momento!
Un NO rotundo
Pues bien, los colombianos, dijeron NO, a todo este perverso plan de llevar
a las FARC al poder para establecer el socialismo-chavista que ya conoce
Venezuela.
Es muy probable que los colombianos que conocen bien las penurias de los venezolanos pensaran en ello cuando decidieron no convalidar el acuerdo, no asistiendo a votar, absteniéndose, o ir a votar con un NO rotundo.
Es pertinente recordar que el gobierno contó con todos los recursos para su campaña y para la movilización de los votantes del SI. Para los medios de comunicación y hasta para las iglesias era difícil no sumarse a la paz. ¿Quién podía votar por continuar la violencia?...
Es muy probable que los colombianos que conocen bien las penurias de los venezolanos pensaran en ello cuando decidieron no convalidar el acuerdo, no asistiendo a votar, absteniéndose, o ir a votar con un NO rotundo.
Es pertinente recordar que el gobierno contó con todos los recursos para su campaña y para la movilización de los votantes del SI. Para los medios de comunicación y hasta para las iglesias era difícil no sumarse a la paz. ¿Quién podía votar por continuar la violencia?...
La promoción del SI, además contó con todo el respaldo de las entidades
gubernamentales y pudo imponer una pregunta tendenciosa para lograr la
“construcción de una paz estable y duradera en Colombia”. Verdaderamente que
era difícil votar no, porque hacerlo implicaba aparentemente no lograr esa paz
“estable y duradera”. No obstante, los colombianos prefirieron correr el riesgo
de que las FARC vuelvan a la violencia, pero mantener la dignidad de no
perdonar los crímenes de lesa humanidad cometidos por las FARC, como lo indican
todas las leyes internacionales al imponer penas severas para estos delitos y
señalar que no prescriben, y que sus perpetradores tienen que pagar por ello.
Latinoamérica sigue diciendo NO al engaño de llevar por la vía electoral a la dictadura comunista oculta dentro del socialismo del siglo 21…
EL DIARIO DE CARACAS


