Irse a dormir a diario con la angustia de perderlos. Un día sin tratamiento es un poco de vida menos al enfrentar un diagnóstico de cáncer, una enfermedad que no descansa y avanza sin freno.
Al llegar, la primera imagen fue ver a los niños sentados resguardándose del sol. La mayoría con sus tapaboca, silla de ruedas o muletas.Algunos con pancartas clamando tratamiento.
Guapeamos. Tragamos grueso pero el llanto pudo más al escuchar a Yordeley Monsalve suplicar desde la entrañas por la quimio para su hija que mañana cumple 5 años.
La pequeña perdió uno de sus ojos y conocer que el próximo lunes su tratamiento será suspendido despertó la desesperación de los familiares.
“Les quiero mostrar a mi hija, ella tiene derecho a vivir. Le pido al director que se ponga la mano en el corazón porque él debe tener nietos que dios los proteja también pueden pasar por esto”.
Lloramos con ella al no poder hacer más por estos niños que no escogieron estar enfermos y deben asumir con entereza su mal.
El reloj marcaba las 9:51 am cuando conversamos con Leinad, quiere ser médico Traumatólogo. A este joven cuyo nombre es como el mismo me explico “Daniel al revés” le amputaron una pierna. Me confiesa que ha sido difícil batallar con una enfermedad tan dura.
“Le pedimos que nos ayuden, que nos apoyen con el tratamiento porque podemos tener metástasis. En último momento nos nos aferramos a dios”.
Allí estaba también Israel. Con 16 años pide ayuda. Sufre de osteosarcoma y cáncer en sus pulmones «Es difícil enfrentar esta enfermedad, pero con Dios todo se puede». Este joven es de Coro y al sanar quiere estudiar para convertirse en Veterinario.
Hoy estos pequeños salieron a protestar con sus tapaboca y acompañados de sus madres. La directiva del Oncológico Luis Razetti les notificó que no tener aire acondicionado y el daño de la campana donde se prepara la quimioterapia los obliga a cerrar el servicio. Una noticia terrible para quienes dependen de la atención en este lugar.
Yetzi Morillo teme que la crisis haga que la metástasis toque a su puerta. Tiene fe, pero también tiene miedo. Ese temor al mismo tiempo la empuja a luchar, a no callar hasta lograr que se estabilice el suministro de insumos para su hijo.
Nos conmovió conversar con Gabriel que como yo quiere ser cocinero. Este pequeño continúa su vida aferrado a Dios y mientras esto pasa el servicio del cual dependen se cae a pedazos.
El área de pediatría solo es limpiada si las madres colaboran con materiales como cloro, desinfectante o jabón. Los baños exhiben su peor cara, tobos para almacenar el agua y techos llenos de filtraciones.
El aire brilla por su ausencia. Los pacientes luchan contra el calor con ventiladores que según especialistas riegan aún más las bacterias. Es doloroso ver como trabajadores hacen de tripas corazón para brindar atención, lo impensable, tener que reciclar los tubos para la toma de muestras intentando reciclarlos.
La campana como es conocido el aparato donde se prepara la quimio se daño y Juan Mendoza director del hospital plantea el traslado de los pacientes y el cierre del servicio. La pregunta es a donde pueden ser llevados estos pacientes, si todos los hospitales están en crisis. Lo peor es que familiares denunciaron que muchas fundaciones se han acercado ofreciendo solución y les han negado la entrada.
por ESTENINF OLIVAREZ
Fuente: Caraotadigital.net

