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El anuncio de la llegada del Coronavirus a Venezuela generó en los ciudadano angustia ante un panorama de crisis humanitaria y desinformación. La criminalización sobre la difusión de noticias referentes al tema ocasionó al mismo tiempo un vacío evidente.
Compras nerviosas de alcohol, antibacterial y mascarillas Hace algunos días Nicolás Maduro decía que Venezuela estaba blindada contra el Coronavirus y aunque en rueda de prensa de este 12 de marzo aseguró que se descartó el contagio de 30 personas, el miedo ante la criminalización de la información en el país sobre este tema, ha generado miedo e incertidumbre entre los ciudadanos.
En la misma alocución Maduro aseguraba que su régimen trabajaba en el cerco epidemiológico para evitar la llegada del virus. Pero puertas adentro de los hospitales la realidad es otra. La crisis sigue y se instala en cada área. El Covid-19 es una coyuntura pero la contaminación y abandono de centros de salud es rutina.
Trabajadores del hospital José Gregorio Hernández nos hacen llegar imágenes dantescas de como se encuentra puertas adentro.
Desechos biológicos amontonados en los balcones de áreas criticas como hospitalización, maternidad y consulta. En las fotografías se ve claramente como dentro del centro de salud existe un mal manejo del material médico quirúrgico exponiendo al personal y pacientes a contaminación y bacterias.
Si usted lee esta nota se preguntará o pensará que quienes hacen vida en los Magallanes son poco aseados o descuidados. Pero la realidad según ellos mismos relatan es que han exigido a la directiva la dotación de bolsas y material de limpieza y la respuesta siempre es el silencio o la falta de presupuesto.
Recipientes llenos de sangre y fluidos permanecen a la intemperie junto a guantes usados, yelcos, vías, centros de cama y pañales sucios en montañas de suciedad que nadie asume.
En el José Gregorio Hernández inaugurado por Rafael Caldera en 1973 escasean los insumos y abunda la calamidad. La oscuridad y soledad de sus pasillos son caldo de cultivo para que hampa haga de las suyas.
Televisores que los pacientes llevan para tratar de distraerse durante su hospitalización son arrancados de las habitaciones. Estantes donde enfermeras y el personal guardan sus pertenencias también son violentados, la puerta principal del hospital fue remendada por los trabajadores y hasta las placas de bronce que mostraba a la comunidad su año de fundación se la robaron durante el asueto de carnaval.
La fuente central del hospital se convirtió en un depósito de agua estancada. Agua verde mezclada con basura, restos de comida y otros desechos que prolifera un brote de zancudos que suman otro problema al rosario de dificultades del sistema de salud en Venezuela.
La exigencia del personal es que desde el Ministerio de Salud se de respuesta a la situación, pues ni ellos siendo trabajadores tienen como atenderse y están expuestos a diario a enfermedades propias de bacterias hospitalarias.
El miedo sobre el impacto del Coronavirus es innegable si al comparar el sistema de salud en países del primer mundo con el estado de destrucción de la salud pública en Venezuela.
marzo 17, 2020,
por ESTENINF OLIVAREZ
Fuente: Caraotadigital.net






