Fuente: https://youtu.be/uW8FuWq5gto
Personal médico de centro de diálisis en Carabobo no tiene tapabocas: "Los hacemos de trapo"
Es difícil descifrar qué refleja la expresión en el rostro de Graciela Robles. Ella suele estar, al menos dos veces a la semana, en las afueras del centro de diálisis de la Clínica del Riñón que depende del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), mientras dializan a su hija. Por momentos parece molesta, pero también luce preocupada, angustiada, llena de impotencia y triste.
No ha sido fácil enfrentar la condición renal de su hija. Sobre todo en medio de su complicada situación económica. “Es preferible dormir antes que nos de hambre para aguantar el poquito de comida que nos queda”, expresó al decir que viven “rasguñando” el poco dinero que recibe. “Yo me mantengo con los bonitos que me caen de vez en cuando y le doy a mi hija, y eso es muy poquito para la comida que está carísima”.
Durante la cuarentena ha sido mucho más complicado. Ella no pudo comprar tapabocas para protegerse, “yo lo hice de trapo, los tengo en mi casa, los lavo y los usó porque yo no gasto dinero en eso porque no tengo, vamos a estar claros”, y antes de la Ruta del Riñón, que activó la gobernación el pasado viernes 17 de abril en ese centro, tenía que caminar largos tramos porque ni dinero en efectivo tenía para el pasaje.
Pero este plan del ejecutivo regional no ha sido solución para todos. Hay pacientes como el papá de Mayra Sequera, quien está en silla de ruedas y perdió sus dos piernas por la enfermedad, requiere una ambulancia para trasladarse y no un autobús.
A esto se suma que las diálisis han tenido que reducirse, porque el personal no puede ir y venir con facilidad por falta de combustible y de transporte público, y porque hay al menos ocho máquinas dañadas.
"Nuestros pacientes normalmente deben recibir diálisis tres veces a la semana por cuatro horas, actualmente estamos dando dos veces a la semana tres horas y no solo por el déficit de gasolina sino por los problemas que tenemos dentro, hay máquinas dañadas que no hemos logrado recuperar. Hemos tenido que hacer turnos dos veces por semana y trabajar hasta las 10 pm para que todos los pacientes se dialicen", relató Yajaira Rodríguez, quien es médico nefrólogo en el lugar desde hace 25 años.
El personal de la institución no cuenta con los implementos de bioseguridad que requieren en este momento. "Antes teníamos de todo y ahora no; estamos más limitados con el material, con la situación que estamos viviendo con el coronavirus, el personal no tiene cómo cubrirse, no tiene tapaboca, cómo ves lo hacemos de tela porque el que llega es para los pacientes y ellos son los primeros que debemos cuidar".
Ella no ha podido surtir su vehículo de combustible, pese a que cuenta con salvoconducto, porque los funcionarios en las estaciones de servicio simplemente le dicen que no hay gasolina, sin importar que sea doctora. “Me dicen que no, y me voy. Tampoco les voy a pagar a ellos los dólares que piden, eso no es justo”. Así que prefiere caminar a diario de su casa al centro de diálisis para seguir prestando el servicio.
Neila Zavala, ha sido camarera durante siete años en la Clínica del Riñón y vive al sur de Valencia, a 17 kilómetros de su lugar de trabajo al que llega en transporte público cuando su hermana puede prestarle algo de efectivo, de lo contrario debe optar por pedir "una cola" en plena avenida. Lo hace porque lo necesita, aunque el salario que devenga sea mínimo e insuficiente para mantener a los cinco integrantes de su familia.
abril 22, 2020
por DAYRÍ BLANCO
Foto: Dayrí Blanco
Fuente Caraotadigital.net

