El diálogo con los mismos mandaderos de siempre
–Zapatero, Fernández y Torrijos–, que quieren ganar tiempo para que el régimen
continúe en el poder, y ahora, con la sola mediación de un moderador confiable
como el Vaticano, pero sin la OEA
No es fácil entender
cómo, al día siguiente de la sesión especial de la Asamblea Nacional donde se
declara en desacato a un gobierno que rompió el hilo constitucional y acuerda
iniciar un juicio político al presidente de la República que lo conduciría a su
destitución, un cogollito en la MUD se disponga a salvar la vida del
nauseabundo régimen y se haya sentado con Jorge Rodríguez –que horas antes
dirigió el asalto violento al Hemiciclo– a negociar con él durante el fulano
diálogo. Es inconcebible que la MUD haya ignorado olímpicamente a partidos y
sectores de oposición que se enteraron como Raimundo y todo el mundo a través
de la televisión. Partidos que tenían todo el derecho de expresar su posición
no fueron consultados, a pesar de que el preso de conciencia, Leopoldo López,
haya parado en seco en la cárcel de Ramo Verde al ex presidente panameño Omar
Torrijos, negándose al acuerdo de un diálogo sin conversarlo previamente con
otros dirigentes y señalarle que no era posible “luego de haber suspendido el
referéndum revocatorio y robarle al pueblo su derecho de expresarse”.
Sin embargo, la comandita en la MUD (G4) lo desdeñó
de forma desconsiderada, también lo hicieron con la líder de Vente Venezuela,
María Corina Machado, a quien tienen guindada de un cuadrito en la pared; igual
ingratitud cometieron con el alcalde metropolitano, Antonio Ledezma, a quien el
régimen mantiene injustamente preso en su casa; ignoraron las críticas hechas
por Capriles Radonski, con quien parecen tener problemas de comunicación, y con
otros importantes factores de la unidad.
El diálogo con los mismos mandaderos de siempre
–Zapatero, Fernández y Torrijos–, que quieren ganar tiempo para que el régimen
continúe en el poder, y ahora, con la sola mediación de un moderador confiable
como el Vaticano, pero sin la OEA, es un craso error. Desde que median los ex
presidentes designados por Maduro y Unasur hay más presos políticos que nunca,
más perseguidos, más obstáculos para el referendo revocatorio y una crisis
humanitaria sin precedentes. El diálogo sin referendo revocatorio es una
puñalada por la espalda que no se puede interpretar sino como una claudicación
inaceptable, y que además envía señales muy confusas cuando han convocado hoy a
la “Toma de Venezuela”, que está llamada a ser una gran movilización en todo el
país. Esperemos que hable la calle.
La incógnita militar
El diálogo gobierno-oposición también persigue
apaciguar y desmoralizar a los sectores dentro de la FANB que han sido
institucionalmente conminados por la Asamblea Nacional –al declarar la ruptura
del orden constitucional– para impedir “el golpe de Estado continuado
perpetrado por el presidente de la República” (Ramos Allup dixit) y hacer
cumplir la Constitución. La AN y la MUD han tenido nueve meses desde que se
instaló el Parlamento para impulsar el cambio y no han podido lograrlo hasta
ahora. En este momento se abren las puertas desde otras opciones
constitucionales, sin descartar la militar, para materializar la ansiada salida
del régimen. De lo contrario estaremos destinados a repetir la historia cubana,
como lo afirmó el secretario general de la OEA, Luis Almagro.
Tic tac
Y parió la abuela: hay graves problemas en el
abastecimiento y distribución de la gasolina. Ayer las estaciones de
combustible redujeron visiblemente la oferta en la Gran Caracas. Se trata de un
asunto urgente que tiene de cabeza a la Gran Misión Abastecimiento Seguro.
REPORTEROS24

